Lo que queda
He perdido de vista la tierra que me aprisionaba. Ahora me atan a su espalda otras con su deleite. El placer sin sufrimiento no es placer, es estancarse en un lugar donde los ojos no observan más que la suerte y la emoción. El espíritu de contradicción ha de hallarse presente para que fluyan las cosas, cambien, para que impresione el mundo e impacienten los instantes. Querer sin miedo no es querer, amar sin culpa no es amar, soñar sin temor a caer es ser demasiado temerario…rozar una mano sin pensar en el frío del vacío de después…¿qué es?
El dolor es la causa más directa del amor. Como el diablo es consecuencia de la bondad divina. Si no sufriéramos quién necesitaría de refugios emocionales. Pero que la vida duela, da igual, pues sin daño el placer no existiría..
He escrito cientos de folios con la necesidad de llenar vacíos. He subido a las cien norias de las emociones más humanas y a alguna divina también. He bajado por los valles que siguen a todas esas montañas que se alzan y se atemorizan al llegar al cielo, cayendo livianamente sobre su propia piel. Me he adentrado en bosques profundos. He pasado meses sin ver. He tocado el fondo de otro mundo y parásita de mí me he construido interiores con él. He anhelado días felices y he arropado junto a mi lecho a la melancolía. He luchado contra mi existencia y he existido sólo por luchar. Me he rasgado en trocitos de impaciencia por no saber dónde llegar. He amado tanto, tanto…y he sido tan indiferente como un Dios. No he odiado muchas veces porque a menudo me he olvidado del sujeto exterior, si es que mi dolor iba por dentro. He cargado la mochila de la culpabilidad y he llorado por mil lamentos. También he pasado noches enteras recordando tiempos lejanos en los que sabía lo que era llorar. He podido sentir sin pensar. He podido pensar y no sentir. Pocas veces he logrado realizar ambas cosas a la par. He sido muchas personas y he llegado hasta a no ser nadie. También he sabido convertirme en alguien sin referente ni ser. He visto muchos espejos y ojos ajenos que miraban. He organizado universos que de un día a otro olvidé.
Queda poco tiempo para tanto tiempo. Para tantos reflejos vacíos que se tienen que perder. Para tantas construcciones internas que aun deben de morir. Para tantos suicidios mentales que debemos cometer. Y aun quedan tantas noches…para apretar bien el pecho que queda sin respiración. Para brindar por lo hecho si es que no hay nada mejor. Para llenar de sueños el techo de cualquier habitación e incluso para hablar largo y tendido entre notas y embriaguez. Queda poco tiempo para asimilar lo que viene, lo que está viniendo, para comprender que se nos cayeron los dientes por monedas de quinientas. Para saber que el ahora es todo el tiempo que tenemos entre dolor y algún cuento que nos hable de princesas muy guerreras que no esconden la cabeza mientras aman. Es todo lo que tengo y todo lo que nos queda.

